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Por:Ginevra Visconti -LN Nació en Chaco hace 40 años y allí pintó más de 150 murales en paredes de escuelas rurales. Milo Lockett, artista plástico, vive en Resistencia con su mujer, Estela, y Olivia, su hija, y desde 2001 recorre esta seca y calurosa región con una misión precisa: pintar murales en los colegios. "No se trata sólo de arte con compromiso social. Está también el sentido de pertenencia que se produce cuando con los chicos pintamos sus escuelas", explica entusiasta.
Así, en siete años pintó en casi todas las escuelas de la zona. Y todavía no se cansó. "Hay mucho para hacer, me falta mucho para dar", dice Lockett, que antes de empezar con los murales tenía un negocio de ropa. "Durante la crisis de 2001 tuve que cerrar todo, y al sobrarme tiempo y tener ganas de ayudar, empecé a hacer murales. En este país la educación está muy deteriorada. Las escuelas no dan oportunidades, los salarios son bajos y no hay recursos. El Gobierno no puede aspirar a construir un país si no invierte en educación", opina. "La rutina es así: preparo chapas, pinturas, el mate y salgo desde mi casa a la madrugada con Dante Arias, Gustavo Insaurralde y Mauricio Ferrer Toñanes, otros tres pintores. Los viajes siempre son largos y las distancias, fatales, sobre todo porque los caminos son de barro. Nunca se sabe cuándo se va a llegar ?cuenta Lockett?. Nos quedamos tres o cuatro días y dedicamos todo el tiempo al mural. Al principio la gente nos mira de lejos, pero después termina pintando con nosotros. A los que dicen que no saben pintar les contesto que todos podemos pintar y diseño un elefante con seis patas, para mostrarles que no hay prejuicio", sigue. "Al principio pensaba que era yo el que les llevaba una oportunidad a los chicos. Pero son ellos los que me enseñaron a ver la cantidad de oportunidades que me dio la vida", asume. Para él, lo más importante del mural es el momento en que se está haciendo, cuando se genera una alegría infinita y todos intervienen con su imaginación. Pero aclara: "El mural cambia un día de los chicos, pero no su situación. Tenemos que combatir la pobreza, pero sobre todo la pobreza cultural, que es la más dura de combatir". Ginevra Visconti
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