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martes, 14 de octubre de 2008 |
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Por: Carancho Ramírez Marea negra, Iban por la historia de paseo. Como si ese día hubiera llovido en los cañaverales Tucumanos, o el capanga de los yerbales misioneros se quedó dormido, o había cuadreras en las estancias correntinas o pago en los obrajes del Chaco y de Santiago.
Parecía un día libre para estos hombres libres, de pelo chuza, frente al viento, ropa barata y sueños elementales. Salían de las Villas, de los barrios humildes. Venían del subsuelo de una patria sublevada, Cruzaban el Riachuelo del olvido impregnando a la ciudad puerto de canciones y perfumes provinciano, que junto a sus calchas y al dolor de la partida. Cargaron en las valijas del alma , la noche del éxodo.Las clases altas se burlaban de estos miserables, agitados por una endeble mujer. No vieron su sonrisa. Negaron la llama.Los perfumes parisinos fueron barridos por el aliento de esa caravana anónima que se adueñó de la plaza, de la fuente, del balcón, de su destino. Lavieja oligarquía mal llevada e histérica corrió a cobijarse en el regazo de un obeso embajador.Demasiado tarde . La caminata de Octubre produjo un hecho universal que nunca se repitió en la historia universal de los Pueblos: pacíficamente cambió para siempre los moldes injustos de una sociedad, sin dejar cicatrices en el cuerpo de una nación. Fue nuestra riqueza y nuestro castigo. Pero lo mismo, los cimientos de un modelo solidario y libre de nación, nacieron allí y siguen estando , pese a la impiedad de la oligarquía y el imperialismo . El Proyecto Nacional del Coronel rescatado también. Ni que decir del mandato de esa débil mujer que hizo punta en el amanecer de la Hora de los Pueblos y agitaba con su sonrisa a los caminantes de Octubre, anónimos, innumerables, inmensos. |