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Por Vidal Mario “La Argentina debe reparar con hechos los errores cometidos en el pasado con el Paraguay”, afirmó Luís Landriscina, para quien la deuda nacional con el pueblo hermano “nació en los tiempos de la Triple Alianza”. Aquella guerra, dijo, “a mí me da pudor y me da vergüenza; somos muchos los argentinos que lamentamos aquella vergüenza”. Apuntó que “no hace falta ser expertos en Historia para entender que lo que les hicimos a los paraguayos sigue siendo un baldón de nuestra historia”. Mencionó, en tal sentido, la matanza de unos tres mil niños en los campos de Acosta Ñú el 16 de agosto de 1869 y cuyo 140º aniversario los paraguayos conmemorarán mañana sábado.Sin embargo, dijo, “siempre hay tiempo para recomponer las cosas, para reparar con hechos lo que ayer hicimos mal”. Luego de otras consideraciones, elogió al pueblo paraguayo “por ser tan orgullosamente paraguayos y mantener a pesar de vientos y mareas” la identidad cultural que lo identifica desde que nacieran como nación. “En resumidas cuentas –enfatizó-, agradezco a los paraguayos por ser tan paraguayos”.Landriscina efectuó esas apreciaciones durante la presentación del libro Una tumba a orillas del Paraguay, de Vidal Mario, en el Congreso Nacional, organizada por el Grupo Parlamentario de Amistad con la República del Paraguay que preside el legislador chaqueño Antonio Morante. El acto incluyó un concierto de arpa a cargo de Antonio Vega Fernández, quien interpretó temas clásicos del cancionero guaraní como “Pájaro Choguí”, “Sueño de Angelita, “Cascada” y “Pájaro Campana”. Estuvieron presentes legisladores nacionales de las distintas bancadas, el escritor y dramaturgo Dalmiro Sáenz; el cantante y compositor Ramón Ayala, “El Mensú”; el escritor y editor de la sección Internacionales del diario “Perfil”, Ceferino Reato; el jefe de la Sección Política de la Embajada del Paraguay, Luís Alberto Mancini y el consejero de la Dirección de Asuntos Parlamentarios de la Cancillería Argentina, Juan Martín Sabatini Barredo, entre otros. Mayor comunión argentino- paraguaya Al dar la bienvenida a los asistentes, el presidente del Grupo Parlamentario de Amistad con la República del Paraguay, Antonio Morante, recordó que “a los chaqueños, con el Paraguay, nos unen 83 kilómetros de frontera, pero ésta frontera que a veces se usa para cuestiones que no son del todo apreciadas por nuestra población”. Apuntó en tal sentido, que “éste libro de Vidal Mario, dedicado a la historia de la ciudad perdida de Puerto Bermejo, debemos tomarlo como una exhortación a que esa línea fronteriza de 83 kilómetros nos una aún más a los hermanos paraguayos”. El legislador también hizo votos para que “ese río Paraguay que nos separa sea una conjunción de sentimientos solidarios y de trabajo no solamente entre los chaqueños y los habitantes del Departamento Ñeembucú, sino también entre todos los argentinos y paraguayos”. Recuerdos de Puerto Bermejo Por su parte, el subsecretario de Cultura, Francisco Tete Romero señaló que “la vívida descripción que se hace en éste libro de la tragedia de Puerto Bermejo me hace recordar que en mayo de 1983, siendo soldado y manejando un unimog, contribuí a la evacuación masiva de los pobladores de Puerto Bermejo y General Vedia; pasaron 26 años de aquello, pero las imágenes de lo que vi y viví no me abandonaron jamás”.Tras analizar los distintos capítulos de Una tumba a orillas del Paraguay, Romero recordó otras obras del mismo autor. “Vidal Mario –aseguró- es un historiador del presente, un cronista del presente; es quien logró hacer visible dos historias que estaban absolutamente invisibles y profundamente ocultas y ocultadas en la historia del Chaco: la masacre de Napalpí y ahora, a través de éste libro, el Combate de Timbó desarrollado el 18 de julio de 1868, durante la Guerra de la Triple Infamia, a pocos kilómetros de donde 16 años después, en 1884, se fundaría la antigua y ahora perdida ciudad de Puerto Bermejo”. Recordó los tiempos de esplendor social, cultural y económico del pueblo, la mayor parte del cual hoy está sumergido en el fondo del río Paraguay. Finalmente, citando al autor, “Tete” Romero concluyó que Puerto Bermejo “hoy es una suerte de Macondo chaqueño, cubierto de yuyos, silencio y soledad, donde el único que se niega a morir es el viejo cementerio”. Epígrafe foto Luís Landriscina habla durante la presentación del último libro de Vidal Mario. “Agradezco a los paraguayos por ser tan paraguayos”, declaró. |