|
|
|
Piloto Viedmense concreta el sueño del Avión Propio |
|
|
|
sábado, 25 de octubre de 2008 |
|
Viedma, 25 de octubre- 15:19 (Télam).- En un galpón de la calle Neuquén, en un barrio de Viedma apartado del centro, desde hace más de un año va tomando su forma inconfundible el fuselaje de un avión, un aparato de siete metros de envergadura de alas y casi cinco metros de largo desde la nariz a la cola, que una vez terminado podrá desarrollar 300 kilómetros por hora.
El responsable de esta inusual experiencia se llama José Prieto, tiene 49 años y es piloto con matrícula comercial; socio del aeroclub viedmense, donde aprendió lo que se convirtió en la auténtica pasión de su vida: el vuelo deportivo. "Volar dos o tres horas por semana es mi mayor satisfacción, estar en el cielo es una sensación indescriptible, pero los costos de alquiler de una máquina, de unos 200 pesos por hora, fueron tornando ese placer en un lujo caro", le contó a Télam. "Fue así que un día me propuse tener un avión propio, y como mi presupuesto de pequeño comerciante no me permite comprar un aparato, llegué a la conclusión de que tenía que construirlo yo mismo, con mis propias manos" añadió, sin disimular su orgullo. La iniciativa, que ya demandó la inversión de unos 20 mil pesos en la compra de los planos y los materiales, arrancó en mayo del año pasado, en el galpón de una antigua carpintería que le prestó un amigo.
Cinco días a la semana José le dedica entre tres y cuatro horas al delicado montaje de las piezas que confecciona él mismo, con madera, espuma poliéster, tela plástica y resina sintética. El diseño original del aparato corresponde al modelo KR2 de la Rand Robinson, de Estados Unidos, que ya cuenta con aceptación y buenos resultados en los cielos argentinos, donde están volando una media docena de aviones similares, también fabricados por sus propios dueños. El contacto inicial fue con Eduardo Barros, un piloto de la ciudad bonaerense de San Pedro, "que también tiene un KR2 en construcción desde hace ocho años y es un referente nacional en esta categoría de aviones experimentales de uso netamente deportivo". La madera que utilizó para armar la estructura central es pino hemlock de origen canadiense, pero el resto de los materiales son de procedencia nacional; el motor que todavía está por instalarse es un Subaru, de industria japonesa, de 135 caballos. "Es demasiada potencia porque -según los planos- con 80 caballos alcanza, pero no creo que pasemos las 300 vueltas por minuto y el régimen llegará a los 100 caballos, lo suficiente como para ponerlo a 300 kilómetros por hora de velocidad crucero" agregó. Entre las alas y la trompa el avión puede almacenar combustible para unas cinco horas de vuelo autónomo, lo que permitiría 1.500 kilómetros de recorrido sin abastecimiento, a 3.000 metros de altura. José ya inscribió su proyecto en la Fuerza Aérea y espera que, en cualquier momento, le avisen sobre la primera de las tres inspecciones obligatorias antes de autorizarle la salida a una pista. "Cuando llegue el momento tendré que hacerle la prueba de resistencia, con dos mil kilos de peso sobre cada ala, para lo que en un corralón de materiales me van a prestar las bolsas de cemento necesarias" explicó después. La cabina del avión tiene capacidad para dos tripulantes, con comando doble y, por supuesto, ya hay varios amigos de Prieto que tienen reservada la segunda plaza para los primeros vuelos. "Osvaldo, César y Eduardo, son los que me acompañan en este sueño, me ayudan con la fabricación, opinan, aconsejan y tienen ganado su pasaje" apuntó, entre risas. "Todavía me faltan unos 20 mil pesos más, que espero juntar con la venta de un auto, y otros 12 meses de trabajo" dice José, mientras mira el cielo patagónico de un azul profundo y expresa su anhelo: "dentro de un año, para esta fecha, más o menos, espero estar volándolo". 
|
|
|
|
|
|
|