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El gobernador participó de la celebración religiosa a la Virgen de la Laguna, junto a monseñor Barbaro. “Frente a un año difícil, siempre tenemos que tenemos que invocar a Dios, nuestro Señor, que nos brinde la fortaleza de espíritu para comprender al prójimo y trabajar con la máxima inteligencia para resolver los problemas”, aseguró tras la fiesta católica de Mesón de Fierro.
Sin alejarse de su intención de hacer un balance interactivo de gestión con los medios de comunicación este 11 de diciembre, el gobernador Jorge Capitanich calificó a este 2008 como “un año auspicioso”, ya que “hemos logrado muy buenos resultados”. Luego de participar como devoto de fe en la celebración a la Virgen de la Laguna en el paraje Mesón de Fierro, el gobernador ratificó que este jueves, desde las 9, el Salón Obligado de Casa de Gobierno será sede del recuento del primer año de gobierno, iniciativa en la que los periodistas podrán hacer preguntas abiertas “para hacer un muy buen balance de gestión”, adelantó. Luego de participar de la celebración religiosa junto al obispo de la Diócesis de San Roque, monseñor Hugo Barbaro y cientos de fieles, el gobernador de la Provincia reconoció que los argentinos y los chaqueños “hemos tenido un año difícil”. Así detalló: “Hemos tenido una crisis mundial estructural -en términos de valores- y económica y financiera que afecta a muchas familias que no tienen trabajo. Hemos tenido la sequía más grave de los últimos 70 años que afectó a muchos de nuestros productores; hemos tenido una crisis política con el sector agropecuario donde felizmente tiende a encausarse y eso es bueno para que la Argentina sea un ambiente de paz y trabajo”. “Por eso frente a un año difícil, siempre tenemos que tenemos que invocar a Dios nuestro Señor, que nos brinde la fortaleza de espíritu para comprender al prójimo y trabajar con la máxima inteligencia para resolver los problemas”, reflexionó Capitanich, quien estuvo acompañado por su hija Jorgelina. PROMESA CUMPLIDA En otro sentido y al fundamentar su presencia en el lugar, el titular del Ejecutivo provincial recordó que en carácter de gobernador electo, “prometí venir a pedirle a nuestra Santa Madre la humildad necesaria, la comprensión de nuestros corazones y la inteligencia de nuestras mentes para propender al bien común”.
Así, aseguró que hoy le pidió a la Inmaculada Concepción de la Virgen su protección y la invocación “para que ilumine nuestras mentes y corazones para que podamos decidir en nuestro carácter de gobernantes -con la confianza del pueblo-, para el recto camino de la honestidad y la transparencia, pero también la prédica permanente del bien común”. “Es la máxima contribución que uno pude tener para ser solidarios y a su vez tener en el amor al prójimo una bandera permanente de reconciliación y lucha por los que menos tienen”, agregó. Por eso, “es bueno para cada gobernante hacer un acto de contribución permanente y saber si hemos hecho nuestro esfuerzo para curar a nuestros enfermos y para luchar para que cada vez haya menos pobres; si hemos hecho el máximo esfuerzo para propender al desarrollo de la actividad económica para acceder a un empleo digno y si hemos hecho el máximo esfuerzo para vivir en el marco de la austeridad y respeto a nuestras instituciones. Un gran esfuerzo, como todo ciudadano, pero siempre invocando a nuestra Santa Madre”, indicó Capitanich. Por último, destacó tener la devoción de fe y la importancia de compartirla con el pueblo: “Siempre es muy bueno celebrar esta fecha para reflexionar y para pedir a nuestra Santa Madre que interceda ante nuestro Señor para que nos brinde la fortalece anímica y espiritual que nos permita ser mejores personas, amar al prójimo y lograr el bien común”, finalizó el gobernador. LA ALEGRÍA DE MONSEÑOR En tanto, monseñor Barbaro manifestó estar “muy emocionado” de poder celebrar la misa en honor a la Virgen. En su primera participación en el Santuario de la Virgen de la Laguna, el obispo aseguró “encomendarle a la Virgen todas las necesidades de la gente y que nos ayude a ser mejores hijos de Dios”. Sobre la realidad, el obispo de la Diócesis de San Roque, indicó que “Dios permite las circunstancias que nos tocan vivir”. “Tenemos que trabajar todos por un mundo mejor y circunstancias mejores, confiando mucho en la Virgen. Que nos ayude a valorar la gracia de Dios, la vida en Dios, que no lo echemos por el pecado o nuestras miserias personales”. “Me dio mucha alegría que viniera el gobernador a esta fiesta religiosa”, finalizó monseñor Barbaro.  |