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Contó Fabián Metler, joven estudiante reformista. Cincuenta intelectuales argentinos reunidos. Se menciona a Pushkin. Jauretche pregunta ”¿quién es Pushkin?”, y es blanco de sorprendidas miradas. Luego agrega: ”Si esta conversación ocurriera en Moscú, y uno nombrara a José Hernández, los otros 49 preguntarían ¿quién es ése?”
En tiempos de Frondizi lo interpeló Norberto Galasso: “Un hombre progresista como Ud. debe estar a favor del divorcio”. Y recibió la sorprendente respuesta: ”Si, pero en nuestro país el problema es casarse. Los jóvenes no tienen dinero. Si logramos que todo argentino que lo desee tenga su hogar, empezaremos a preocuparnos por el divorcio”. Su teoría del imperialismo es impecable: “Con leyes, normas y controles se le puso un techo al país. Sobre los argentinos llueven las riquezas que nuestros trabajadores y nuestro territorio producen. Pero esa lluvia de riqueza cae sobre ese techo y, por las canaletas, se la llevan hacia los centros de poder”. “Me resultó un flash encontrar un tipo que dijera que era todo verso”, resumió Andrés Ciro Martínez, el joven poeta de Los Piojos autor de San Jauretche. ¿Quién fue este hombre sorprendente, capaz de deshacer falsas antinomias políticas y develar la alienación cultural con simples razonamientos? ¿Porqué su pensamiento conserva tan preclara vigencia a 34 años de su desaparición? De una inteligencia desafiante, disconforme con los distintos discursos que en las sucesivas coyunturas históricas iban apoderándose del habla y la vida cotidiana de los argentinos, Jauretche supo, de manera personalísima, proponer las alternativas para un pensamiento que tenía como eje la Argentina. Hijo pródigo de la pampa bárbara donde nació en 1901, Jauretche fue un intelectual argentino de pura cepa, con un compromiso de vida revolucionario. Vivió intensamente 74 años. Persiguiendo siempre el mismo sueño, el de un pueblo feliz en una Patria grande, transitó por el conservadurismo, fue simpatizante anarquista, luego radical irigoyenista y, por fin, militante e ideólogo del peronismo. La muerte lo halló acompañando con la palabra y la acción el fenómeno juvenil que llevó a Héctor Cámpora al gobierno y a Perón al poder. Fue un combatiente con las armas en la mano, un brillante político y un erudito autor de l6 libros. Fue un estudioso con estaño dedicado a desmantelar las recetas engañosas de los economistas científicos y un sociólogo travieso entrometido en la vida cotidiana para prevenir sobre las trampas de la cultura enajenada. De esa experiencia de luchas decanta la identidad de los enemigos de siempre de la Nación y del Pueblo. De su prédica, propuestas que conservan una asombrosa actualidad. Más allá de su personalidad, la extraordinaria vigencia del pensamiento de Jauretche en nuestro tiempo es la más clara demostración de que los problemas argentinos que abordó hace más de medio siglo siguen sin resolver.
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