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Róger Lindo (x) Los sindicatos de Los Angeles iniciaron ayer su campaña para recabar apoyo a favor de la Ley de Libertad de Selección del Empleado, una propuesta que, según sus impulsores, facilitará enormemente que los trabajadores de factorías, tiendas, restaurantes y otras empresas formen sindicatos. Para atraer la atención hacia su causa, centenares de trabajadores de distintas actividades caminaron 10 millas entre Koreatown y el edificio federal en Westwood, buena parte del recorrido bajo la fuerte lluvia que se declaró ayer a mediodía.
"Este es el mejor momento para abogar por esta ley, pues los trabajadores están perdiendo sus casas y sufriendo debido a la recesión", dijo María Elena Durazo, secretaria-tesorera de la Federación del Trabajo de Los Angeles, la entidad que organizó la marcha. El inicio de la campaña tuvo lugar el mismo día que el gobierno federal dio a conocer que 626.000 nuevas solicitudes de ayuda al desempleo, 33.000 más que en diciembre, fueron gestionadadas la semana pasada. Se trata de la cifra más alta de los últimos 26 años. En enero, una larga lista de grandes corporaciones mandó a la calle a decenas de miles de trabajadores. Se espera que hoy el Departamento de Trabajo informe de que la tasa de desempleo, que se encontraba en 7.2% en diciembre, ha subido. La Ley de Libertad de Selección del Empleado, también conocida como card-check –tarjeta de afiliación-- debido a que basta que una mayoría de los empleados de una empresa firmen una tarjeta para formar un sindicato, es la gran apuesta de los sindicatos del país en general y California en particular para allegarse nuevos afiliados en una época de menguante membresía. Carlos Rubio, uno de los trabajadores que desfilaron ayer en Los Angeles para apoyar la creación de una vía expedita a la sindicalización, dijo que las leyes laborales actuales permiten a las empresas impedir cualquier intento de sus trabajadores por organizarse. En parte eso, ocurre, explicó, porque las multas a los empleadores que violan el derecho de sindicalización son risibles. El nuevo proyecto de ley, en cambio, establece multas de hasta 20,000 dólares a los patrones que bloqueen ese derecho. También da un plazo de 90 días a una empresa y un sindicato recién formado para que negocien un contrato, so pena de confiarle esta facultad a un mediador estatal. La Cámara de Comercio de Estados Unidos de América y las principales organizaciones patronales del país se oponen a la medida por considerar que esta representa una interferencia inaceptable en los asuntos entre las empresas y sus trabajadoras. Glen Spencer, de la Cámara de Comercio, dijo que la asociación ha proveído 10 millones de dólares estadounidenses para derrotar la ley, poco si se compara con los u$s 100 millones que según él los sindicatos piensan desembolsar para apoyar esa causa. "Aun si la economía marchase bien sería una pésima idea. Es mala para la economía y es mala para los trabajadores". Workforce Fairness Institute (Instituto para la Equidad de la Fuerza Laboral), un grupo creado y financiado por la empresa privada para prevenir esta medida, afirma que esta socava el sistema democrático y hace peligrar —debido a la cláusula de arbitraje obligatorio—- las relaciones laborales, permitiendo que un burócrata del gobierno dirima los conflictos laborales. La ley fue fue redactada por el senador Edward Kennedy y los congresistas George Miller y Peter King, este último republicano, y fue aprobada por la Cámara de Representantes en marzo de 2007, por 241 votos contra 187. Meses más tarde obtuvo una mayoría en el Senado. Sin embargo, una maniobra de filibusterismo u obstruccionismo parlamentario llevada a cabo por el partido Republicano, impidió que la medida fuera votada en esa ocasión. Ahora, sin embargo, dado el dominio que tiene el partido Demócrata en el Congreso y el Ejecutivo, la ley tiene más probabilidades de ser aprobada. El presidente Barack Hussein Obama prometió durante su campaña electoral que si la ley pasaba en el Congreso, él la firmaría. Los sindicatos de Los Angeles iniciaron ayer su campaña para recabar apoyo a favor de la Ley de Libertad de Selección del Empleado, una propuesta que, según sus impulsores, facilitará enormemente que los trabajadores de factorías, tiendas, restaurantes y otras empresas formen sindicatos. Para atraer la atención hacia su causa, centenares de trabajadores de distintas actividades caminaron 10 millas entre Koreatown y el edificio federal en Westwood, buena parte del recorrido bajo la fuerte lluvia que se declaró ayer a mediodía. "Este es el mejor momento para abogar por esta ley, pues los trabajadores están perdiendo sus casas y sufriendo debido a la recesión", dijo María Elena Durazo, secretaria-tesorera de la Federación del Trabajo de Los Angeles, la entidad que organizó la marcha. El inicio de la campaña tuvo lugar el mismo día que el gobierno federal dio a conocer que 626.000 nuevas solicitudes de ayuda al desempleo, 33.000 más que en diciembre, fueron gestionadadas la semana pasada. Se trata de la cifra más alta de los últimos 26 años. En enero, una larga lista de grandes corporaciones mandó a la calle a decenas de miles de trabajadores. Se espera que hoy el Departamento de Trabajo informe de que la tasa de desempleo, que se encontraba en 7.2% en diciembre, ha subido. (x) Editada por el diario "La Opinión", de Los Angeles, California, Estados Unidos de América. |