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Habrán visto ustedes, visitantes de APM, que muchos temas y geografías suelen quedar fuera de la agenda noticiosa latinoamericana. Nosotros también somos descuidados, y viene bien reparar omisiones.
“Los olvidados” es una película mexicana de 1950, escrita y dirigida por Luís Buñuel. En su momento ganó el premio del Festival de Cannes y fue designada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Narra con genio la vida de un grupo de niños, habitantes en un barrio pobre de la Ciudad de México. Cierta vez, Octavio Paz señaló que muestra la evolución del surrealismo, que se inserta en las formas tradicionales del relato, integrando las imágenes irracionales que brotan de la mitad oscura del hombre. Y André Bazin sentenció: es cine de la crueldad.
Valga el recuerdo de esa obra gigante del cine, puesto que nos vino al habla su título cuando decidimos encarar esta edición, dedicada a algunos de los temas, actores y geografías que, por diversos motivos, suelen quedar fuera de las agendas informativas latinoamericanas.
Que queden fuera de las grillas noticiosas de los poderosos medios concentrados y hegemónicos no debe sorprendernos, pues la lógica de sus prácticas periodísticas conlleva silencio e invisibilidad respecto de escenarios que no son estratégicos o que lo son tanto que mejor tender un manto de olvido sobre ellos.
Dentro de esa misma lógica funciona lo que, parafraseando a Bazin cuando se refirió a la película de Buñuel, podríamos denominar periodismo de la crueldad: territorios y sujetos de lo que en un tiempo se llamó Tercer Mundo aparecen en pantallas, titulares y sitios de Internet sólo cuando protagonizan catástrofes, delitos y, en el mejor de lo casos, algún triunfo deportivo.
De tanto silencio y ocultamiento casi resulta necesario recordar que países como Haití y Paraguay, dos de los olvidados que son noticia esta semana en APM, fueron los protagonistas de la primera revolución independentista y social triunfante en América (Haití) y de la gran experiencia de desarrollo liberal burgués y soberano de América del Sur, frente a la expansión estratégica del bloque imperial y su división internacional del trabajo para nuestra región, una vez pasada la mitad del siglo XIX (Paraguay).
El 14 de agosto de 1769, en Bois-Cayman, tuvo lugar la ceremonia ritual de Boukman, y con ella nació la Revolución Haitiana. Entre 1793 y 1802, François Dominique Toussaint-Louverture tomó su conducción política y se enfrentó a españoles, franceses e ingleses. En 1803, Jean Jacques Dessalines venció a las tropas francesas en la Batalla de Vertierres, y en 1804 declaró la independencia de Haití.
Entre 1864 y 1870, durante la Guerra de la Triple Alianza, Paraguay se enfrentó a las fuerzas conjuntas de Brasil, Uruguay y Argentina, que actuaban como mandatarias del Imperio Británico y tuvieron como objetivo destruir las bases de un modelo liberal burgués desarrollado y autónomo, iniciado décadas antes por Gaspar de Francia, “El Supremo”. En esa contienda pereció la mitad de la población paraguaya y el 90 por ciento de sus varones mayores de 15 años.
Decíamos que no debe sorprendernos el olvido en las agendas de los grandes medios concentrados y hegemónicos, aunque es justo reconocer que, debido a motivaciones por cierto diferentes, en similar conducta de cobertura solemos incurrir quienes nos identificamos con el segmento mediático contrahegemónico, entre ellos nuestra propia agencia.
Como siempre es recomendable reparar errores, con la presente edición comenzamos a ubicar en le centro de “nuestras noticias” a algunos de los olvidados de América, en primer lugar a Haití y Paraguay. Por supuesto que con ello no se termina con el silencio, pero es un punto de partida. |