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TAMBIÉN SE ANALIZARÁ EL FUNCIONAMIENTO DE LAS
DECLARACIONES JURADAS DE ANTICIPO DE IMPORTACIONES
La Secretaria de Comercio Exterior recibirá hoy a
Tatiana Prazeres con una agenda que incluye el pedido de una suba de la compra
de bienes industriales nacionales y la integración de cadenas productivas a
ambos lados de la frontera.
Con el objetivo de amortiguar los efectos de la crisis
económica internacional por la vía de una profundización del comercio bilateral
y la integración productiva, la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz
Paglieri, recibirá hoy a su par brasileña, Tatiana Prazeres.
La agenda que repasarán las dos funcionarias incluirá,
entre otros temas, el análisis de la balanza comercial que en 2011 cerró con
superávit a favor de Brasil por más de U$S 5800 millones. Paglieri focalizará
en el rubro autopartes dado que explica el 60% del déficit comercial argentino
con Brasil.
Como ya vienen haciéndolo desde el año pasado, los
funcionarios locales le plantearán a sus pares del vecino país la posibilidad
de incrementar las ventas nacionales de autopartes, para lo cual las terminales
automotrices ubicadas en territorio brasileño deberían reducir sus compras en
países de fuera del Mercosur. Pero esta decisión no la tomarán sin la presión
del gobierno brasileño. La tarea de Paglieri será demostrar, números en mano,
que la Argentina está en condiciones de abastecer una parte de esa demanda
brasileña que no mira hacia Buenos Aires.
Los funcionarios argentinos tienen, además, otro argumento
de peso para convencer a los brasileños: de esta forma se reduciría el déficit
comercial argentino sin afectar las exportaciones brasileñas.
El gobierno argentino determinó el año pasado la
existencia de un universo de 436 posiciones arancelarias de manufacturas de
origen industrial que Brasil importa de todo el mundo por un total de U$S 37
mil millones, de los que sólo U$S 6100 millones provienen de la Argentina. Y,
encima, el sector autopartista es el que tiene el mayor potencial.
La posición argentina tiene el aval político de la Unasur,
que en su último encuentro de Montevideo planteó que uno de sus mandatos es el
aumento del comercio intrarregional como manera de paliar la crisis económica
mundial, lo que debería transformarse en mayor integración productiva entre las
naciones del bloque.
Prazeres llega a Buenos Aires en un cuadro de caída
general de las exportaciones brasileñas, cuya balanza comercial registró en
enero un déficit histórico de U$S 1291 millones, con un alza de las
importaciones del 12,3%, y aunque no está en riesgo el superávit comercial de
todo el año, sí hay temor de que sea menor al del año pasado, que sumó U$S
29.700 millones. Algunos ya lo ubican en torno de los U$S 20 mil millones.
En ese contexto, las autoridades brasileñas quieren saber
si la aplicación de la nueva Declaración Jurada de Anticipo de Importaciones
(DJAI) impactará en sus ventas hacia la Argentina. Desde la Argentina se cree
que las prevenciones brasileñas responden a la catarata de críticas que recibió
la DJAI en Brasil, no sólo por parte de los economistas más ortodoxos, sino
también de empresarios, como el titular de la Cámara de Comércio Argentino
Brasileira de São Paulo (Camarbra). Con todo, Paulo Skaf, presidente de la
Federación de Industriales del Estado de San Pablo, apoyó la semana pasada la
propuesta argentina de que Brasil le compre más productos.
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