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CONSTINUA LA CRISIS EN EGIPTO
La decisión del presidente Mubarak de nombrar a un vicepresidente y un premier no lograron aplacar los reclamos populares que exigen su renuncia. En la jornada de ayer, los militares se hicieron cargo del control de las calles sin recurrir a la represión de los ciudadanos movilizados.
El presidente de Egipto Hosni Mubarak nombró un vicepresidente y un premier (Omar Suleiman y Ahmed Shafik, respectivamente) para intentar bajar los niveles de tensión y lograr el cese de las protestas callejeras. Sin embargo, esto no ocurrió y las marchas siguieron ayer por quinto día consecutivo, acompañadas de episodios de saqueo.
La mayor parte de los movimientos opositores juzgaron insuficientes los nombramientos de Suleiman y Shafik, con la excepción del principal entre ellos, los Hermanos Musulmanes. "Estamos satisfechos", dijo Mohammed Habib, destacado y veterano miembro del movimiento islámico, aunque aclaró: "Auspiciamos que estos nombramientos sean el preludio para que las reivindicaciones populares sean atendidas, y ante todo la exigencia de que Mubarak se vaya".
Mohamed El Baradei, líder de la Organización Patriótica para el Cambio (OPC) sostuvo que "los nombramientos de Suleiman y Shafik sólo le sirven al régimen para ganar tiempo: porque Mubarak no ha comprendido lo que quiera la gente, y la gente no quiere más generales".
En tanto, los manifestantes volvieron ayer a desafiar el toque de queda impuesto por las autoridades, y ante la desaparición de la policía de las calles de El Cairo y de las principales ciudades egipcias, fueron los militares, apoyados por tanques y medios blindados, quienes se hicieron cargo de la situación.
Los militares no reprimieron a los manifestantes, que permanecieron en la calle después del anuncio de los nombramientos de Suleiman y Shafik. De hecho, se multiplicaron las escenas de fraternización entre militares y ciudadanos manifestantes, que se acercaban e incluso se subían a los tanques, pidiéndoles a sus ocupantes que se unieran a la protesta.
Sin embargo, esta situación no impidió que siga creciendo el número de muertos en los choques entre manifestantes opositores y fuerzas de seguridad: la cadena Al Jazeera difundió ayer un primer balance de poco menos de 100 muertos, a los que hay que agregar 12 muertos en Beni Suef, a unos 120 kilómetros al sur del Cairo, y por lo menos 31 muertos en Alejandría.
Además, se informó que al caer la noche en la capital egipcia, fue incendiada la sede de la Dirección Central del Fisco. El edificio se encuentra ubicado muy cerca del Ministerio del Interior, donde poco después murió un manifestante, alcanzado por el disparo de un franco tirador, según informó Al Jazeera.
La ausencia de fuerzas de seguridad o militares fuera del centro de la capital, llevó también a una multiplicación de los ataques, robos y saqueos, sobre todo en las zonas residenciales y los barrios más exclusivos del centro urbano de El Cairo, donde viven 24 millones de personas. |