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Paraguay-Unos 20 canes que observan síntomas de la enfermedad, en Mariano Roque Alonso, son retirados hoy de su zona de residencia para proceder a la eutanasia correspondiente, con el objetivo de evitar que la enfermedad se transmita a otros perros de la zona y a los pobladores del lugar.
Para los próximos días, se prevén controles en el barrio Valle Apu'a de Lambaré que desarrollará el lunes 2 de marzo, San Jorge – San Antonio, el martes 4 y Calle Po'i – Yaguarón, el lunes 9. El Programa Nacional de Control de Zoonosis y Centro Antirrábico Nacional (PNCZyCAN), del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS), informó que hoy, viernes 27 de febrero, se procede al retiro de unos 20 perros que fueron detectados como seropositivos para Leishmaniasis Visceral, tras los trabajos de intervención en el barrio Arecayá de la ciudad de Mariano Roque Alonso, del departamento Central. Luego de esta tarea, se procederá a la eutanasia de estos animales, de modo que no se transmita la enfermedad a otros canes ni a personas. Las pruebas de diagnóstico de leishmaniasis canina en Mariano Roque Alonso se efectuaron con un total de 160 muestras.
La leishmaniasis visceral es una enfermedad grave, también llamada Kala-Azar, producida por un parásito (Leishmania chagasi) que vive en la sangre y en los órganos internos. Los perros son los reservorios de este mal, es decir, la fuente de contagio.
La leishmanasis visceral se transmite a través de la picadura de insectos chupadores de sangre, denominados flebótomos (karachä, en guaraní), que generalmente pican en horas de la tarde y la noche; viven en los basurales, matorrales y agujeros de troncos. Si un flebótomo pica a un perro enfermo y luego de un tiempo, a una persona, la enfermedad se transmite a ella.
Un perro con leishmanasis visceral puede aparentar estar sano, sin mostrar signo alguno, pero puede tener los parásitos y ser, igualmente, fuente de contagio. Los síntomas de esta enfermedad en los canes son: caída del pelo, pequeñas úlceras en la piel, adelgazamiento, crecimiento exagerado de las uñas, decaimiento y conjuntivitis.
En cuanto a los seres humanos, la leishmaniasis se manifiesta con fiebre alta y prolongada, tos, abultamiento del abdomen, desmejoramiento y pérdida importante de peso. El riñón, el hígado y el bazo son los órganos más frecuentemente afectados. Los niños menores de cinco años son los más suceptibles; la enfermedad tiene una evolución crónica, y puede demorar meses hasta llegar a un estado grave o la muerte.
Ante la sospecha de que una persona tiene leishmaniasis visceral, debe consultar inmediatamente a un centro asistencial, difundir la información entre sus parientes, vecinos y amigos; limpiar la casa, evitar acumular basuras y desmalezar los patios baldíos. Además, es importante comunicar a la municipalidad local y/o al PNCZyCAN sobre la presencia de perros vagabundos, para que sean retirados de la calle.
Si su perro tiene síntomas compatibles con la Leishmaniasis visceral canina, debe recurrir a su veterinario, a la perrera municipal (Tel. 021-663-338/664-222) o al Programa Nacional de Control de Zoonosis (Tel. 021-500-760), a fin de que se le realicen las pruebas laboratoriales.
Lastimosamente, no existen vacunas ni medicamentos eficaces para prevenir esta enfermedad o tratar a los animales, por lo que los perros portadores de Leishmaniasis (corroborado por Laboratorio) deben ser sacrificados.
La leishmaniasis visceral en humanos tiene cura; cuanto más pronto se diagnostique, mejor. El tratamiento que ofrece el Ministerio de Salud es totalmente gratuito. Las personas que padezcan los síntomas mencionados deben acudir a: Instituto de Medicina Tropical: 021-292-653/4 Hospital Nacional de Itaugua: 0294-21-450/4 Hospital Pediátrico “Niños de Acosta Ñu”: 021-578-641 Centro Materno Infantil: 021-683-931/2 Instituto de Previsión Social: 021-290-136/9; 290-301 |