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Una vez más, regresar a Resistencia y Barranqueras es una travesía de al menos dos horas para los chaqueños que asisten a playas correntinas. La espera se potenció por el alto costo de los remises que cubren el trayecto.
Como cada feriado o cada domingo de verano, el aluvión de chaqueños copa las playas correntinas. Pero como cada vez que eso ocurre, volver a casa para los vecinos del otro lado del Paraná es una verdadera odisea. Ayer, la historia volvió a repetirse pese a que la llegada de bañistas fue un tanto menor que en otras tardes. “Pero igual hubo mucha congestión porque los remiseros se avivaron y empezaron a cobrar $ 7 el pasaje y nadie va a pagar tanta plata, porque encima los autos están todos rotos”, señaló Esther, del bario Malvinas Argentinas de Barranqueras. Son miles los resistencianos y barranquereños que se acercan a paliar el sofocante calor en la orilla correntina del Paraná, “pero volver es toda una travesía”, manifestó Gustavo, de Villa Forestación, de Resistencia. Ayer, a las 20.30, eran varios los que esperaban por un lugar para subirse al colectivo. Antes de que oscurezca, el orden de la fila se mantenía. Al llegar la noche, la escena cambió y subir a un ómnibus era cuestión de fuerza, estrategia, y en algunos casos, muy pocos, solidaridad. “Yo prefiero venir y esperar 2 horas, pero meterme en la playita, porque allá (en el Chaco) no hay zonas de playas y las piletas no dan abasto, y ésta es nuestra única salida”, contó Lorena mientras, tereré en mano, esperaba sentada la llegada de un nuevo ‘cole’ “que vaya por Barranqueras”.Fuente: Diario La Republica  |