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Por (*) Eduardo Butticé Las conductas en muchos movimientos sociales, como también en las 4 entidades del campo pueden ser no solo a favor o en contra de lo instituido, (un si o un no) quedar encerradas en respuesta a las normas propuestas, sino que también pueden ser instituyentes y formular sus propias preguntas.
En algunos casos la respuesta es “ni si ni no”: simplemente no se acepta el juego tal como está instituido, y se formula una nueva pregunta. “Aquí el que pregunta soy yo” es la frase que reafirma a quien tiene el poder y hacer tal pregunta cuando el poder no está en manos de la Mesa de Enlace (ME), es muy subversivo, irónico y también descalificador para los poderes establecidos por la Constitución Nacional, pero al tiempo tenderá a aislar a la ME del movimiento campesino y a la misma Mesa de la necesaria construcción de una nueva matriz de referencia para el diseño adecuado de las políticas públicas. Por lo que hemos visto en el conflictivo proceso, las conductas desplegadas por la ME no han sido tan simples como estar en contra de la Resolución N° 125 y a favor de su anulación, ya que desde un firme no a las retenciones móviles, fueron a un festivo sí por su eliminación, pasando por un si pero no, propio de los que dicen cumplir dentro del sistema, y que en realidad lo desbordan; prueba de ello son las evidencias de una importante evasión impositiva, de un significativo numero de trabajadores rurales en negro, y daños irreversibles al medioambiente, entre otras sorpresas, llegando a un actual ni si, ni no como único fundamento aparente de la protesta, que marcará inevitablemente la cuenta regresiva de su propio agotamiento y final de una representatividad carente de legitimidad, ayudando muy poco en su des-enlace, al campo. El empresariado sojero para mantener su elevada rentabilidad se puso alpargatas y abrazó un discurso de centro izquierda, omitió el mensaje ético cristiano (la búsqueda del bien común) y fue poco solidario con el resto de la sociedad; se manifestó primero frente al carácter móvil de las retenciones que luego fue eliminado en favor de lo más concentrado del sector, desató un debate público que corrió el velo existente sobre la responsabilidad de las empresas alejadas de los principios de consideración social, y las circunstancias permitieron a la ciudadanía conocer los graves problemas que emergen cuando las prácticas productivas contrarían las leyes naturales. Ahora piden una baja adicional de las retenciones y que se autoricen aumentos en los precios de la carne, la leche y el trigo, también solicitan la ayuda Estatal por la sequía, y la flexibilización de las normas que aplica la Oncca sino su desaparición como organismo de contralor, y quieren fortalecer el proyecto político sojero mediante alianzas grupales, haciendo creer a irreflexivos que toda regulación Estatal juega en contra del campo y por ende del país. En un momento delicado como el actual, donde la crisis financiera internacional ha generado una mayor incertidumbre y el gobierno evalúa cambios en el régimen de retenciones e implementa ayudas diferenciales para productores afectados por la sequía, como también firma con algunas provincias convenios de asistencia crediticia para productores, protestan nuevamente, y no venderán los productos, habrá nuevos actos en distintos pueblos del interior y una movilización al Congreso solo porque “desconfían” de la voluntad oficial para introducir cambios en la política agropecuaria, sin prever los impactos negativos que su estrategia puede producir sobre la sociedad. Con esta conducta, “ni si, ni no” propia de un joven emancipado, en poco tiempo la ME quedará bloqueada, en un cierto narcisismo de grupo incomprendido, radical pero endogámico, agobiándose en los problemas internos, que todo grupo genera sino se retro-alimenta con el exterior. Como alternativa, la conducta de la ME puede seguir la misma línea de los que salen de su mundillo grupal hacia sus redes de contexto, (de familiares, de trabajo, vecindad, amistad, etc.) y allí practicar nuevas pautas de conducta instituyentes y aprender de su propia experiencia, así se sentirán más creativos y lograran que aumente la validación de las estrategias que adopten, y esto es lo que deben hacer las entidades, si buscan constituir una autentica representación del verdadero campo del país. (*) El autor es magister en Desarrollo Local.  |